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Jardines botánicos y plantas invasoras: saldando una deuda pendiente

Volume 7 Number 2 - October 2010
Sergio Zalba

English: Botanic gardens and invasive plants: settling an outstanding debt

French: Les jardins botaniques et plantes invasives : réglant une dette remarquable


Las invasiones biológicas son uno de los principales desafíos para la conservación de biodiversidad. Sergio Zalba enfatiza la función que tienen los jardines botánicos quienes una vez fueron agentes de introducción, éstos confrontan ahora este problema global en respuesta al objetivo 10 de la EGCV, de tal manera que se combina el manejo responsable de sus colecciones, la cooperación y la valoración de la flora nativa

 

Plantas fuera de casa

Una hierba  flotante cubre los ríos y lagos en amplias regiones de Sri Lanka y África, es el camalote (Eichornia crassipes), cuyas hojas redondeadas y sus flores de color púrpura y violeta casi no dejan ver el agua, quieta y oscura, por debajo. Praderas y humedales del norte de Australia están salpicados por arbustales densos de mimosa (Mimosa pigra) domina amplios los paisajes de humedales. Las montañas de Hawai y Tahití están tapizadas por bosques prácticamente puros de Miconia calvescens, un árbol de tallos rectos y verticales que alcanza unos doce metros de altura. Las tres especies comparten varias características. La primera es que todas ellas son nativas de América tropical o subtropical y no estaban presentes en Asía, en África o en Oceanía antes del finales del siglo XIX. Otro rasgo común es que, a pesar de su reciente ingreso en estas regiones, todas ellas se han vuelto dominantes y son responsables de cambios profundos en los ambientes que colonizan. Libre de sus enemigos naturales, el camalote, fue capaz de crecer de manera explosiva aumentando la pérdida de agua por evapotranspiración y afectando la pesca, el cultivo de arroz, la irrigación, el comercio y la comunicación entre aldeas y ciudades. Miconia se considera uno de los invasores más destructivos en islas tropicales. Bosques impenetrables de esta especie cubren el 60% de la superficie de Tahití reemplazando la flora nativa y las especies de animales silvestres asociadas y aumentando el riesgo de deslizamientos en áreas de laderas por sus raíces superficiales. Miconia calvescens fue introducida también en jardines botánicos de Australia (Melbourne, Townsville y Flecker), Jamaica, Nueva Caledonia y Grenada, y en todos los casos consiguió colonizar ambientes naturales. De manera similar, Mimosa pigra es responsable de reducciones en la riqueza de especies de plantas y animales silvestres y amenaza la biodiversidad y los usos originarios de la tierra, reduciendo el valor de las pasturas y bloqueando el acceso del ganado a las fuentes de agua.


Las especies descriptas están incluidas en la lista de las cien invasoras de mayor impacto preparada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (http://www.issg.org/database/species/reference_files/100Spanish.pdf), pero esto no es todo, ya que las tres comparten otra característica en común: todas ellas fueron originalmente introducidas por jardines botánicos.

 

Los jardines botánicos como agentes de introducción de especies

Los jardines botánicos han sido piezas clave durante los procesos de colonización por su papel en la distribución de “plantas útiles” a través del mundo. Si bien muchas de las especies intercambiadas entre regiones y continentes se mantuvieron dentro de los límites de las instituciones que las introdujeron, otras fueron adoptadas por las comunidades locales y una pequeña proporción consiguió expandirse por sus propios medios, colonizando ambientes naturales. Los beneficios asociados a la difusión de las plantas, a sus usos prácticos y a su valor ornamental resultan obvios, sin embargo, los ejemplos de especies introducidas que se vuelven invasoras llevan a reflexionar respecto del posible papel de los jardines botánicos como agentes involuntarios de pérdida de biodiversidad. Pese a que sólo una pequeña proporción de las especies introducidas en una región consigue establecer poblaciones espontáneas e invadir, los impactos asociados a estos pocos invasores exitosos son tan significativos que las medidas de prevención se vuelven una necesidad urgente.

 

Nueva visión y nuevas responsabilidades

En las últimas décadas, los objetivos y las actividades que se desarrollan en los jardines botánicos cambiaron de manera significativa, poniendo a los jardines a la vanguardia del trabajo por la conservación de la biodiversidad global. Casi simultáneamente, y empujado por el proceso de globalización del comercio y de las comunicaciones, el problema de las invasiones biológicas creció de manera dramática hasta convertirse en el segundo factor responsable de la crisis de pérdida de diversidad biológica y en el agente más importante de extinción en islas y en reservas naturales. Es así que en la actualidad no podemos hablar de conservación de biodiversidad sin considerar el desafío de las especies exóticas invasoras y es por eso que éste fue uno de los temas centrales del Cuarto Congreso Mundial de Jardines Botánicos, desarrollado en Dublín en junio de 2010. Entre otras cosas los participantes del congreso concluyeron que los jardines botánicos tienen los recursos y el conocimiento necesarios para enfrentar el problema, que la educación y la extensión son componentes clave en este sentido y que se requieren una mayor comunicación y colaboración entre instituciones, incluyendo el desarrollo de sistemas de alerta temprana.

 Desde el jardín: acciones para enfrentar el desafío de las especies invasoras
 -    Implementar actividades de educación pública que promuevan la valoración de la biodiversidad nativa y de los ambientes naturales de la región. Transmitir los riesgos asociados a la proliferación de especies exóticas y en particular aquellos relacionados con el uso de especies introducidas en jardines.
 -    Promover programas activos de investigación y de educación que evalúen el potencial de las especies nativas y estimulen su uso. Proponer listas alternativas para reemplazar especies invasoras en usos ornamentales, forestales, para prevención de erosión, etc.
 -    Detectar la presencia de especies potencialmente invasoras en las colecciones de cada jardín, en caso de tenerlas, evaluar la posibilidad de eliminarlas de la colección o diseñar formas efectivas de evitar su expansión.
-    Desarrollar criterios para decidir la incorporación de nuevas especies en función de los objetivos de cada institución y de su capacidad de establecer estrategias de monitoreo y control temprano de invasiones.
 -    En el caso de jardines botánicos asociados a reservas naturales u otras áreas de conservación in situ, desarrollar programas activos de prevención y control de invasiones.
 -    No distribuir semillas de especies potencialmente invasoras a menos que exista la certeza que serán utilizadas responsablemente, siguiendo estrictos controles para evitar su escape.
 -    Mantener sistemas de intercambio de información con otros jardines y con instituciones dedicadas al problema de las invasiones biológicas de manera de estar al tanto de nuevas problemas y técnicas de manejo.

 

Enfrentando el desafío alrededor del mundo

Cada vez son más los jardines botánicos que suman sus esfuerzos para reducir la amenaza que representan las invasiones biológicas.

Entre muchos otros, el Jardín Botánico de la Universidad de Moscú colabora en la publicación de listas de especies invasoras a nivel nacional y regional y difunde esta información en sus cursos para jardineros, arquitectos paisajistas y planificadores urbanos. El Jardín Botánico de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, también incluye el tema en sus cursos de entrenamiento. El Jardín Botánico de Sóller en Mallorca, España, incluye las amenazas que representan las especies invasoras en sus materiales educativos, por ejemplo en juegos para niños en edad escolar. También en España, el Jardín Botánico Atlántico de Gijón se ocupó de identificar las especies invasoras más importantes de la región y lanzó recientemente un programa interactivo para que los visitantes a su sitio Web puedan ingresar información acerca de la ubicación de estas especies. El Jardín Botánico de Brooklyn, en Estados Unidos, edita una lista de especies alternativas de bajo riesgo para ser usadas a nivel regional. En Londres, el proyecto “Selva tropical viva” (Living Rainforest) inauguró recientemente un invernáculo dedicado al problema de las especies invasoras en Hawai, considerando el impacto particular que el problema tiene en ecosistemas insulares. En el mismo sentido, el Jardín Botánico de Adelaide, Australia, mantiene un sendero de interpretación cuyo tema central son las especies exóticas invasoras, los visitantes tienen allí la oportunidad de conocer la flora introducida y de reflexionar acerca de sus impactos. En Argentina, el Jardín Botánico Pillahuincó centra sus actividades en promover la valoración y el uso de plantas nativas y en recuperar ambientes afectados por especies invasoras (ver recuadro).

 Adelantándonos a los problemas
 Existen jardines botánicos que se han comprometido de casi exclusiva con el problema de las invasiones biológicas y con sus efectos sobre la diversidad nativa. Este es el caso, por ejemplo, del Jardín Botánico Pillahuincó, en Argentina. Este pequeño jardín, de menos de dos mil metros cuadrados de superficie, trabaja activamente en el soporte de acciones de control de plantas invasoras. El jardín se dedica exclusivamente al cultivo de plantas nativas de los pastizales pampeanos en que se encuentra, es el centro de las actividades de manejo adaptativo de especies leñosas invasoras, trabaja en la detección de especie exóticas que estén presentes en la zona pero aún no hayan manifestado su capacidad invasora, conserva germoplasma de plantas endémicas amenazadas por el avance de árboles y arbustos invasores, produce plantas para ayudar a la recuperación de ambientes luego de la remoción de las especies exóticas y promueve la valoración pública de la biodiversidad regional. Allí se estudian los requerimientos de cultivo de plantas nativas hasta ahora ignoradas en el diseño de jardines y se difunden listas de especies ornamentales nativas o exóticas de bajo riesgo de invasión. De esta manera se actúa para prevenir futuros problemas de invasión.

 

Lo que queda por hacer

Como vimos, los jardines se suman rápidamente a la acción para enfrentar el desafío de las invasiones biológicas. A pesar de los esfuerzos mencionados, persisten todavía riesgos importantes asociados al potencial de los jardines botánicos de favorecer, de manera activa o pasiva, el avance de especies invasoras.


Por un lado, las colecciones de un jardín botánico pueden incluir especies potencialmente invasoras. El peligro de escape es particularmente alto para aquellos jardines que se encuentran próximos a ambientes naturales o semi-naturales. Sin embargo aún los jardines ubicados en el ámbito urbano representan un riesgo: si las colecciones incluyen especies potencialmente invasoras, involuntariamente se podría promover la intención de los visitantes por cultivarlas en sus propios jardines, extendiendo la amenaza mucho más allá del área de influencia “biológica” del jardín. Para identificar especies potencialmente invasoras podemos indagar acerca sus antecedentes en otras regiones o desarrollar análisis de riesgo. Estos últimos son procedimientos sencillos basados en la consideración de características de las especies que pueden ayudar a reducir la incertidumbre respecto de su comportamiento futuro. La Red Interamericana de Información sobre Especies Invasoras (I3N) ofrece estas herramientas de modo gratuito en su sitio en internet (http://i3n.iabin.net/).


Considerando que cualquier especie exótica es potencialmente peligrosa, y teniendo en cuenta, además, los riesgos citados de promover de manera activa o pasiva un problema de invasión, se vuelve crítico evaluar cuidadosamente la incorporación de nuevas especies a nuestra colección. En particular debemos preguntarnos en qué medida la nueva incorporación ayudará a los objetivos del jardín botánico y cuáles son nuestras posibilidades reales de monitorear y controlar de manera adecuada un problema de invasión incipiente.


El intercambio de semillas es otra de las actividades que podrían hacer que un jardín botánico originara un problema de invasión. Es muy importante extender nuestra responsabilidad como potenciales “exportadores” de especies peligrosas, considerando cuidadosamente cualquier pedido de envío de semillas a otras instituciones dentro y fuera del país.


Más allá de estas medidas relacionadas con el manejo de las colecciones, los jardines botánicos tienen el enorme potencial de actuar como nexo entre la diversidad vegetal y millones de personas alrededor del mundo. Así es posible que el trabajo más efectivo en prevención de invasiones se encuentre en el área de la educación. Resulta crucial que los jardines incorporen el tema de las invasiones biológicas a sus estrategias de comunicación. Más allá de las acciones a adoptar, importa enfatizar que el problema de las especies exóticas tiene que ver sólo con algunas de ellas y que, en general, se manifiesta en combinación con otras alteraciones humanas del ambiente.  Las plantas no son problemáticas por ser nativas o exóticas, sino por los efectos que algunas de ellas puedan causar sobre la biodiversidad. El control o la prevención de las invasiones deben ser entendidos como herramientas para proteger los ecosistemas, los recursos naturales y las especies silvestres.


Los jardines botánicos están llamados a jugar un papel protagónico en la conservación de la biodiversidad y, en particular, a convertirse en medios efectivos para prevenir y combatir el problema de las invasiones biológicas. En este sentido tienen una oportunidad única y una inmensa responsabilidad, promoviendo la valoración y el uso de las especies nativas y convirtiéndose en guardianes de la biodiversidad local y de los valores históricos y culturales asociados a ella.

 

Summary

The negative effects of exotic invasive species on ecosystems, regional economies, health and human culture is recognised at the global level, with their impact making them the second largest driver of biodiversity loss.  The majority of invasive species are introduced voluntarily and, in many cases, inadvertently through fine products and ornamental plants.  Historically, botanic gardens have played a central role in moving plant species between continents and have often been responsible for introducing species that have caused enormous environmental problems.  The change in vision of these institutions from ‘gardens of acclimatisation’ to centres of biodiversity conservation necessarily implies a new vision with respect to the movement of species from one region to another.  Nevertheless, despite the initiatives of a few botanic gardens, many have not adopted a policy with respect to the risk of biological invasion that will match the seriousness of this threat.  This article outlines the problems that invasive species present for biodiversity and highlights work currently being carried out by botanic gardens to raise awareness and educate the public about this issue.

 

Résumé

Les conséquences négatives des espèces exotiques envahissantes sur les écosystèmes, les économies régionales, la santé et la culture humaine sont mondialement reconnues et leur impact est considéré comme étant la seconde cause de perte de la biodiversité. La plupart des espèces invasives sont introduites volontairement et, bien souvent, par mégarde sous la forme de produits raffinés et de plantes ornementales. Historiquement, les jardins botaniques ont joué un rôle central dans la diffusion des espèces végétales d’un continent à l’autre et sont souvent responsables de l’introduction d’espèces qui ont causé d’énormes problèmes environnementaux. Le changement dans la perception de ces établissements ayant évolué de « jardins d’acclimatation » à des « centres pour la conservation de la biodiversité » implique nécessairement une nouvelle vision quant à la circulation des espèces d’une région à l’autre. Néanmoins, malgré les initiatives de quelques jardins botaniques, beaucoup n’ont pas adopté de politique concernant le risque d’invasion biologique qui corresponde à la gravité de cette menace. Cet article revient sur les problèmes que représentent les espèces invasives pour la biodiversité et souligne le travail actuellement effectué par les jardins botaniques pour sensibiliser et éduquer le public à ce sujet.

 


Sergio M. Zalba

Director
Ana Julia Nebbia
Coordinadora de Educación
Jardín Botánico Pillahuincó
GEKKO - Grupo de Estudios en Conservación y Manejo
Universidad Nacional del Sur
San Juan 670 (8000) Bahía Blanca
Argentina

E-mail szalba@criba.edu.ar