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¿Educamos en los Jardines Botánicos?

Contributed by Ezequiel Guerra de la Torre, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, España.

Introducción

En la actualidad los jardines botánicos de todo el mundo cumplen un papel importante en la tarea de difusión de muchos de los preceptos de la educación ambiental. Su labor de preservación de las especies vegetales, así como de divulgación de los importantes valores que éstas poseen, fomentan la concienciación sobre la necesaria conservación de la flora mundial y, en muchos casos, la puesta en marcha de planes de actuación para que ésta se lleve a cabo de una manera efectiva.

La trascendencia de su labor conservacionista, llevada a cabo desde hace tantos años, ha dado lugar a que los jardines botánicos sean mirados por la sociedad, como ejemplo de la actuación positiva que los seres humanos podemos tener en nuestra interrelación con otros seres vivos que pueblan la Tierra.

Es probablemente esta imagen la que los ha convertido en un lugar común de las visitas escolares, que encuentran en ellos un recurso de primer orden para el estudio de la flora, su biodiversidad, sus características morfológicas, y su papel en el ecosistema terrestre. Éste hecho se ha incrementado notoriamente en las últimas décadas, en las que en los curricula de educación se ha ido introduciendo el concepto de educación ambiental con todas las connotaciones que ello conlleva, como, entre otras, el fomento del trabajo experiencial de los escolares, ligado éste en gran parte a la realización de trabajos de campo en el exterior de las aulas.

En este sentido el Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo no ha quedado al margen y son muchos los escolares que, acompañados por sus profesores, visitan sus instalaciones. Concretamente, durante el curso académico 1996 97 fueron más de diez mil los que recorrieron sus instalaciones, lo que supone que anualmente se dedican en su interior cientos de horas a la tarea educativa y que además se produzca un uso específico del Jardín por parte de este numeroso colectivo, todo lo cual influye de manera significativa en el devenir cotidiano del Jardín. El esfuerzo que todo ello conlleva por parte de los colegios (transportes, ajustes de horario, profesorado de apoyo...) y del Jardín Botánico (elaboración de material educativo , diseño de itinerarios, coordinación y/o monitorización de las visitas...) nos ha hecho considerar importante la evaluación del grado de dimensión educativa que tienen las visitas escolares, con el fin de que el análisis de los resultados nos permita efectuar propuestas que ayuden a su mejora.

Objetivos y Características del Estudio Realizado

Con éste trabajo hemos tratado de conocer la planificación educativa de las visitas escolares que los profesores realizan al Jardín Botánico. Para ello, mediante una encuesta, hemos intentado detectar los rasgos que caracterizan el diseño previo que realiza el profesor, la metodología didáctica empleada durante el desarrollo de la visita y la imbricación de ésta en la dinámica curricular.

La encuesta fue pasada a la totalidad de los profesores (10) de enseñanza secundaria (alumnos de entre 12 y 16 años) que visitaron el Jardín Botánico entre enero y junio de 1996. Consideramos que aunque nos hallamos centrado en el nivel educativo anteriormente citado, los problemas detectados a partir de las respuestas de la encuesta son generalizables a todos los niveles, ya que, aunque las estrategias didácticas utilizadas se diferencian en función de la edad de los escolares, pensamos que coinciden los planteamientos de planificación y metodológicos, que son, principalmente, en los que hemos centrado la investigación.

De los profesores encuestados los tres primeros lo fueron mediante entrevista personal, al objeto de detectar en la encuesta aquellos aspectos que podían generar confusión en cuanto a su contestación. Las otras siete encuestas fueron remitidas a los profesores tras mantener un contacto telefónico con ellos en el que se les explicaban las características de la investigación que se quería llevar a cabo.

Resultados de la Investigación

¿Porqué y para qué visitan los jardines botánicos?

Fundamentalmente los profesores manifiestan que acuden a estudiar en particular “la flora canaria” y en general “las plantas” o “la vegetación”. Esta forma genérica de expresar el motivo de la visita coincide con la de los objetivos que se desean alcanzar en los que expresan que “principalmente se trata de conocer la vegetación canaria”. Sólo tres de ellos hacen una concreción mayor citando como objetivos de la visita el conocimiento de “las interrelaciones que se establecen entre el clima, el suelo, y la vegetación”, “la historia de los jardines botánicos” o “las técnicas de vivero”.

La mayoritaria generalización de los motivos de la visita y sobre todo de los objetivos, nos hace pensar en un planteamiento poco definido de ésta, que induce hacia un proyecto descriptivo generalista del trabajo de campo. Ésto último nos lo corrobora las respuestas dadas al item en el que se preguntaba sobre los “conceptos que se desarrollarían durante la visita”, en el que el 60% de los profesores señala como único concepto a desarrollar el de la “flora canaria”. El otro 40% de los encuestados manifiesta algún concepto o temática organizadora de la visita como la observación de “las adaptaciones morfológicas de las plantas al medio”, “el proceso de desarrollo de un vegetal” o los conceptos de “endemismo” o “fotosíntesis”. Ésto parece indicarrnos la mayoritaria inexistencia de un mapa conceptual que clarifique cuáles son los conceptos que van a ser tratados y cómo se organizan éstos en torno a una temática determinada. De esta forma la visita a los jardines botánicos puede convertirse en un planteamiento indiscriminado de ideas y conceptos que, se supone, el alumno deberá organizar y ordenar personalmente.

¿Qué metodología didáctica utilizan?

Todos los profesores manifiestan que su trabajo de campo se basa en la realización de un itinerario. El 60% de ellos ha utilizado un monitor de Jardin Botánico para llevarlo a cabo, mientras el otro 40% ha basado su recorrido en un cuadernillo que los alumnos debían ir rellenando.

Así pues, en el primero de los casos la dinámica de trabajo va a estar dirigida por el monitor del Jardine Botánico, el cual, ante su desconocimiento de las características personales y grupales de los alumnos , suele tener importantes dificultades para la dinamización del grupo.

En el segundo de los casos, es decir aquellos grupos que trabajan con un cuadernillo, existe una dinámica más autónoma de los alumnos, los cuales deben ir realizando una serie de observaciones con las que responder a las preguntas que aparecen en el cuaderno o rellenar los espacios en blanco.

El contacto que desde hace años mantenemos con diversas instituciones a las que los profesores suelen acudir a realizar sus trabajos de campo (jardines botánicos, aulas de naturaleza...), nos hace considerar que, salvo en contadas excepciones, ambas estrategias didácticas poseen grandes limitaciones. La primera de ellas y como ya hemos indicado, por el desconocimiento de los alumnos por parte del monitor, a la que habría que añadir la escasa o nula interacción que se produce entre éste y el profesor. En el caso del trabajo con cuadernillos de campo a completar observamos que, aunque existe una dinámica más autónoma de los alumnos, éstos se hayan excesivamente condicionados por las preguntas que desde el cuaderno se le realizan, de tal forma que suelen obsesionarse por encontrar el elemento sobre el que deben responder, al que buscan con tanta avidez que “no ven” la globalidad del espacio en el que se están moviendo. Por otro lado la mayoría de estos cuadernos suelen generar una dinámica tan poco diferente a la de interior de aula que las preguntas suelen responderse de forma mecánica y en muchos casos apuntadas por el primer compañero que las respondió.

Todo ello nos plantea la necesidad de reflexionar en torno a la búsqueda de métodos de trabajo más adecuados, que se acomoden a las estrategias de enseñanza apropiadas para el nivel de los alumnos y que propicien un proceso de aprendizaje que sea para éstos significativo. Asimismo nos muestra la exigencia de redefinir el papel de los monitores y de los profesores durante el trabajo de campo, al objeto de conseguir una mayor rentabilidad educativa de éste.

¿Qué problemas encuentran para realizar sus trabajos de campo en el jardine botánico? ¿Qué apoyos consideran necesarios?

Las respuestas mayoritarias a estos ítems se dirigen en el sentido de “la recopilación de información”, “la elaboración de materiales” y “el apoyo de monitores”. Como se puede observar los profesores consideran como una gran dificultad el que (además de preparar e impartir las clases que les corresponden, corregir cuadernos y exámenes, realizar tutorías o asistir a reuniones de coordinación...) tengan que recopilar información sobre las características de la vegetación existente en el Jardine Botánico y además reconfeccionarla de forma didáctica para darle una estructura que permita trabajar con ella a sus alumnos y establezca la conexión apropiada con el curriculum. Es probablemente por la dificultad de asumir este trabajo por la que los profesores solicitan el apoyo de monitores, sin embargo es evidente que son ellos quienes mejor conocen las características del grupo de alumnos y por lo tanto los que podrían utilizar con mayor eficacia las estrategias apropiadas de dinamización y organización. Son además ellos quienes conocen mejor la relación entre los conceptos que se están trabajando en el aula y aquellos que se desean trabajar en el Jardine Botánicos, en su justo grado de complejidad y profundidad.

¿Está relacionada la visita al jardines botánicos con algún tema del curriculum? ¿Realizan una evaluación de la visita?

Es posible que las dificultades anteriormente descritas nos expliquen el que el 60% de los profesores encuestados manifiesten que la visita al jardines botánicos no está ligada al desarrollo de un tema del curriculum, o que un 50% de ellos no incorpore a la visita ningún proceso de evaluación. Esto quiere decir que en un significativo porcentaje la visita no se realiza como un elemento más del desarrollo de una unidad didáctica, sino que surge unida a otro tipo de factores (celebración de la Semana Canaria, actividad “extraescolar” anexa a la programación...), por lo que su aprovechamiento educativo, desde el punto de vista de la educación ambiental, se reduce notoriamente.

Conclusiones

  • los problemas detectados nos indican que las visitas escolares a los Jardines Botánicos tienen una rentabilidad educativa muchísimo menor que la que debieran, si tenemos en cuenta los esfuerzos realizados por los profesores, los colegios y los propios Jardines Botánicos
  • una gran parte del éxito educativo de estas visitas reside en que los profesores puedan disponer de unos materiales didácticos de calidad, que:
  • establezcan claramente su relación con el curriculum
  • se confeccionen diferenciados para cada ciclo escolar
  • expliquen al profesor la estrategia didáctica a seguir
  • indiquen el lugar del Jardín donde su aplicación es más apropiada, explicando las características de éste. La elaboración de estos materiales dificilmente puede ser asumida por los profesores debido a su arduo trabajo cotidiano
  • el papel del monitor del Jardín Botánico como guía de grupos escolares suele ser bastante infructuoso (desconoce muchas características del grupo, ha de afrontar niveles muy variados, la repetición de su actuación va haciéndole perder estímulo...) por lo que se hace necesario redefinir su papel
  • aumentar la calidad educativa de las visitas supone que son los profesores quienes deben dirigir el grupo durante éstas, contando para ello con los materiales adecuados y el asesoramiento de los monitores.

Una alternativa posible: El Equipo Educativo del Jardín Botánico

Estaría compuesto por:

  • Personal Científico y Técnico del Jardín Botánico: Cumpliría fundamentalmente una labor de asesoramiento, al resto de los componentes del equipo,.sobre las características de la flora que el Jardín alberga. Les informaría además de las investigaciones y trabajos que en él se desarrollan y propondría líneas de actuación educativa.
  • Especialistas en Didáctica de las Ciencias Naturales y Sociales: Diseñarían las líneas de actuación educativa, es decir, definirían las temáticas de trabajo para cada nivel escolar (relacionadas con el curriculum). También confeccionarían los materiales didácticos, en los que incluirían un cuaderno explicativo para el profesor en el que se le informe de los contenidos de la unidad temática que se va a desarrollar, la estrategia didáctica más apropiada para ello, el mapa conceptual que la representa, propuestas de evaluación y la zona del Jardín Botánico más apropiada para ponerla en práctica.

Este personal no tendría que ser personal laboral del Jardín.

  • Los Monitores/Educadores Ambientales: Serían quienes llevarían la gestión de la actividad educativa en el Jardín, tanto de educación formal como no formal. En cuanto a su trabajo en educación formal colaborarían en el trabajo de los especialistas en didáctica, y además serían quienes explicarían a los profesores, previo a su visita, los materiales didácticos. En ocasiones apoyarían a los profesores durante sus recorridos especialmente al objeto de captar las virtudes y defectos de los materiales elaborados y posibilitar así su renovación. Informarían a los profesores de los recorridos más apropiados para la temática que deseen desarrollar, al tiempo que propondrían al equipo educativo otras temáticas a abordar y diseño de espacios, o remodelaciones de éstos, para el trabajo educativo.

Bibliografía

García, J. y García, F., (1993). Aprender investigando. Una propuesta metodológica basada en la investigación. Díada Editores, Sevilla,España.

Jiménez Armesto,M.J. y Laliena Andreu,L., (1992). Educación Ambiental.. Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid, España.

UNESCO (1991). Educación Ambiental: Principios para su enseñanza y aprendizaje. Ministerio de Obras Públicas y Turismo, Madrid, España.

Villamandos de la Torre, F. (1996). La educación en los Jardines Botánicos de la AIM JB España. En: Rodrigo Pérez, J.D. y González Henríquez, N. (eds.) Cultivando una concienia verde: Actas del Segundo Congreso Internacional de Educación en Jardines Botánicos. Jardín Botánico Viera y Clavijo, Las Palmas de Gran Canaria, España. Publicado por el Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria.