Creación y Exposición de la Vegetación Nativa de Cuba en el Jardín Botánico Nacional y su Contribución a la Conservación de Plantas Raras y Amenazadas

Angela Leiva Sánchez

Jardín Botánico Nacional
Universidad de La Habana, Carretera del Rocío, Cuba.

Resumen

La creación del habitat para el desarrollo en éste de una comunidad vegetal que simule la naturaleza lo más fielmente posible es una práctica poco común en los jardines botánicos, pese a que constituye una forma de conservación ex situ nada despreciable, ya que al simularse la representación de una formación vegetal dada, queda implicito que aspectos tales como la abundancia, dominancia, especies indicadoras, especies características, etc. sean tenidos muy en cuenta. Por otra parte, la representación a escala necesita del uso de un área de terreno proporcional, obviamente grande, que facilita el cultivo de un alto número de ejemplares por cada especie. Otra gran ventaja de este tipo de representación es su papel educativo que entonces resulta más abarcador, al presentar a las plantas en su "medio natural" y no extraídas de su entorno.

En el Jardín Botánico Nacional de Cuba se inició desde 1969 el desarrollo de la Zona Fitogeográfica de Cuba que incluye en sus 120 ha las siguientes formaciones, todas de terrenos llanos, colinosos y pre-montanos:

Ello implicó un extraordinario esfuerzo e inversión tanto en la preparación de las áreas (principalmente Maniguas Costeras, Cuabales y Mogotes), como en la colecta de semillas, propágulos y plántulas que fueron aviveradas y reproducidas en el Jardín, y luego plantadas en su correspondiente ambiente.

En las formaciones arbóreas, sólo se ha desarrollado el dosel de árboles (uno o dos estratos, según el caso) y es ahora que se inicia la ejecución del sotobosque, y del sinucio de lianas y epifitas.

Se discuten aspectos técnicos que resultan hoy en dia un reto al mantenimiento y desarrollo de las áreas, como son los efectos de la sucesión, la significación de las modificaciones morfológicas y fenológicas en las especies cultivadas, la regeneración natural, el enriquecimiento concomitante de la fauna asociada, y otros temas de interés.


La creación del habitat para el desarrollo en éste de una comunidad vegetal que simule la naturaleza lo más fielmente posible, siempre acotada por los parámetros mesológicos invariables, constituye una práctica poco generalizada en los jardines botánicos. Se necesita, ante todo, de un espacio lo suficientemente extenso como para lograr el efecto deseado de estar "dentro" de un sitio natural, y no en una maqueta fuera de escala. Y por otra parte, se necesitan recursos humanos y materiales para recrear paisajes en un área restringida.

Antes de adentrarme en el "cómo" lo hemos hecho, me gustaría primeramente discutir un poco sobre el "por qué" y "para qué" en el Jardín Botánico Nacional hemos dedicado casi 120 ha, a la representación de las formaciones vegetales más representativas de las costas, llanuras, colinas y alturas pre-montanas del territorio nacional.

¿Por qué? porque Cuba es un pequeño archipiélago poseedor de una flora muy rica y especializada de unas 6200 especies de plantas vasculares y un alto índice de endemismo que alcanza un 51%.

Por otra parte, esta flora está altamente amenanzada por su carácter insular, entre oltras causas, y suman 873 las especies incluídas en el listado de plantas raras y amenazadas. De todo ello se deduce que un jardín botánico moderno, de enfoque nacional, intentara de alguna forma reproducir la diversidad de ecosistemas terrestres en el país, siempre que fuesen compatibles con las condiciones del territorio del jardín. He ahí el por qué.

Con relación de los objetivos, es decir, "para qué" hemos hecho este esfuerzo, consideremos dos vertientes principales:

    1- La contribución a la conservación de especies endémicas, raras y amenazadas, que suman en Cuba aproximadamente 873 (14,2% de la flora nativa y 27,7% de las endémicas);

    2 - La educación ambiental del pueblo como componente de la estrategia de la conservación, quien es su ejecutor y beneficiario, y debe conocer qué se debe conservar.

Las limitaciones y ventajas de la conservación "ex situ" han sido ampliamente discutidas en numerosas reuniones y publicaciones. Ya dijimos que los ecosistemas insulares son particularmente frágiles y vulnerables a los impactos. En el caso de Cuba esto se agudiza, entre otras causas, porque la mayoría de nuestros endemismos son propios de suelos extremos, oligotróficos o altamente especializados, y porque muchas especies están representadas por escasas poblaciones, y éstas con pocos individuos. En otras palabras, son islas dentro de una isla. Es por ello que compartimos completamente el criterio de Bramwell (1987), quien confiere un papel importante a la conservación "ex situ" en ecosistemas insulares.

Ahora expliquemos "como" ha sido el desarrollo de la Zona Fitogeográfica de Cuba,que es el nombre por el cual denominamos a la colección de plantas cubanas al aire libre, ordenadas de acuerdo a la formación vegetal en la que participan.

Describamos primero el escenario: unas 120 ha de suelos ferralíticos rojos arcillosos, de pH aproximado de 6,5, variablemente pedregosos con fragmentos de roca caliza, y de profundidad también variable, buen drenaje, y desniveles máximos de unos 25 m, conteniendo dos antiguas canteras de extracción de materiales calcáreos hacia el oeste y un arroyo intermitente con una laguna artificial en su límite este. Tanto el suelo como el clima del lugar evidencian la presencia pretérita de un bosque semideciduo mesofítico como formación climácica.

La primera decisión a tomar fué cuáles formaciones se podían representar, teniendo en cuenta las condiciones mesofíticos ya descritas.

A continuación explicaré los aspectos más importantes de esta interesante experiencia, refiriéndome a cada formación vegetal por separado.

Monte Seco

El bosque se comenzó a plantar en 1970, a partir de semillas recolectadas en la naturaleza así como de jóvenes plantas traídas de las localidades naturales. Cada año, paulatinamente, se fueron introduciendo especies, las que hoy suman unas 100.

Podemos mencionar como especie destacada por estar en nuestro "libro rojo" de plantas raras y amenazadas a Crescentia mirabilis, de la que se cuentan más de 20 ejemplares, todos productores de semillas, así como Rhodocactus cubensis, Eugenia sauvallei, Espadaea amoena, etc. y especies muy escasas en la naturaleza como son Guaiacum officinale, G. sanctum y Juniperus lucayana.

Al cabo de 20 años de iniciado este bosque, entre las especies que ya crecen espontáneamente a partir del banco natural de semillas podemos mencionar: Juniperus lucayana, Bursera simarouba, Dipholis salicifolia, Gymnanthes lucida, Howardia lentiscifolia, Eugenia maleolens, E. sauvallei, Capparis grisebachi, Cordia gerascanthus, C. globosa, Erythroxylum havanensis, etc.

Mesofíticos (Monte Húmedo Oriental)

Se incluyen bajo esta denominación los bosques siempreverdes estacionales que se pueden encontrar en áreas pre-montanas entre 200-500 m, sobre todo en el oriente del país. En el caso de la representación en el jardín botánico, se ha sido más ampliamente, incluyendo elementos de pluvisilvas de baja altitud, y los bosques semideciduos propios de Cuba Oriental.

Las siembras comenzaron desde 1969, sobre todo las de aquellos elementos comunes. Paulatinamente, se han ido incluyendo ejemplares de Pimenta dioica, Zanthoxylum martinicense, Oxandra lanceolata, Wallenia laurifolia, Terminalia eriostachya (Rara), Brossium alicastrum, Calophyllum rivulais, Tabebuia hypoleuca, Nectandra coriacea, Carapa guianensis, Clusia rosea, Ficus wrightii, Ochroma pyramidalis etc. que van enriqueciendo al bosque.

Montes Semicaducifolios

Este bosque también comenzó a ser plantado en 1969. Hoy por hoy presenta ya unas 50 especies mayormente arbóreas, cuyo desarrollo actual facilita el inicio de la siembra de arbustivas, lianas y epífitas. En esta formación se desea lograr un ambiente umbroso, que invite al paseo, al estudio y ¿por qué no? al amor, y en determinados enclaves seleccionados lograr la mayor fidelidad en la representación de la flórula que tipifica esta formación.

Montes de Júcaros y Palmas

Con dominancia de Bucida subinermis, Sabal palmetto, Copernicia spec. div., Tabebuia angustata y otros, se intentan representar los bosques que se implantan en suelos llanos de deficiente drenaje. Merece destacarse la especie Rheedia aristata, endémico categorizado como raro, representado por unos 15 arbolitos todos productores de semillas, que germinan muy bien y se diseminan ampliamente por aves y murciélagos. Plántulas procedentes de estos ejemplares han sido reintroducidas en sitios que antaño estuvieron poblados por esta especie, y que actualmente se manejan como sistemas agrosilvopastoriles.

Vegetación de Mogotes

Este complejo de unidades de vegetación se desarrolla en una antigua cantera de caliza abandonada, donde por las excavaciones anteriores se crearon paredones de unos 15-20 m de altura, que dan lugar a una curiosa topografía. En este sitio, de gran belleza escénica natural, ya se han introducido desde hace más de diez años, especies caracteristicas de los mogotes de Cuba Occidental.

Pinares

Representado los bosques de Pinus existentes en Cuba Occidental y Oriental, crecen en el Jardín cientos de individuos de las especies cubanas, mayoritariamente Pinus caribaea, de fácil cultivo en comparación con las oltras especies. En su ejecución el pinar conlleva dificultades ecológicas serias, derivadas del factor edáfico.

Hasta la fecha, se ha logrado iniciar la representación de la asocación pino-encina (Querco sagraenae-Pinetum) de los pinares sobre pizarras, los pinares sobre suelos silíceos, cuyos elementos característicos del dosel son Pinus tropicalis y Colpothrinax wrightii (vunerable), y los pinares sobre serpentina de Cajábana, centro importante de endemismos de Cuba Occidental.

Maniguas Costeras

En una segunda cantera de caliza abandonada se inició en 1970 el desarrollo y representación de los matorrales xerofíticos costeros sobre caliza, presentes en costas altas y escarpadas, expuestos a la acción de los vientos y la salinidad, además de estar bajo condiciones de baja pluviosidad. Para lograr disminuír el efecto de las abundantes lluvias del Jardín, se cubrió con fragmentos de roca caliza, haciendo una capa de entre 0.50 y 1.0 m de profundidad. Las plantas fueron traídas de las localidades naturales como plántulas o como semillas o propágulos vegetativos, y se sembraron en "nichos" con suficiente substrato durante épocas de lluvia. A los diez años, se pudieron observar los resultados: se implantó una vegetación que desde el punto de vista fisionómico lograba el objetivo deseado , y desde el florístico, contenía muchos de los elementos más interesantes de esas formaciones, con numerosos endémicos (actualmente unos 64), y entre ellos, 12 especies categorizadas como raras o amenazadas.

No obstante, se observa con fuerza la presencia de elementos del monte seco-monte semicaducifolio, que nacen en las oquedades de las piedras con abundante humus, y son indicadores de la sucesión que avanza hacia la formación boscosa.

Varias cactáceas columnares (Pilosocereus, Harrisia, Ritterocereus) y otras como Cylindropuntia hystrix y Consolea macracantha, si bien en los primeros diez años crecieron y se mantuvieron satisfactoriamente, a la larga no han tenido el éxito esperado, al parecer por el crecimiento desmesurado de los arbustos y arbolitos que les producen una excesiva sombra, y que favorecen el establecimiento de una alta humedad relativa en el aire circundante. Hay que tener en cuenta que muchas de esas especies de cactáceas habitan en sitios donde la pluviosidad anual es menos que la mitad de la que tenemos en el Jardín (unos 1600 mm), y donde el efecto secante de los vientos en la costa produce un constante déficit hídrico. No obstante, otras especies de Leptocereus, Opuntia y Dendrocereus se desarrollan sin mayores dificultades, así como las cactáceas de hábito trepador.

En resumen, para mantener adecuadamente la representación de esta formación vegetal se hace necesario un esfuerzo considerable en la lucha contra las especies invasoras heliófilas en las áreas abiertas y caminos, así como en la tala selectiva de juveniles de árboles y arbustos típicos del bosque siempreverde microfítico y del semideciduo mesofítico. Las soluciones previstas son el mantenimiento manual de deshierbe y eliminación de lianas, la tala de elementos ajenos, y la siembra continua de arbustos y arbolitos propios de esa formación que ocupen el área evitando su colonización por otros elementos.

Para las cactáceas y otras suculentas se han previsto sitios altos y escarpados, abiertos, con escasos arbustos, que garanticen un desarrollo adecuado de las mismas, entremezclando con el resto de la vegetación sólo aquellas especies que sean resistentes a las condiciones imperantes.

Cuabal

Para su representación, fue necesario excavar una hectárea del suelo natural hasta una profundidad de aproximadamente 1m y rellenarlo con serpentina procedente de una cantera próxima al Jardín. Fué necesario trasladar hacia el sitio unos 12 000 m3 de serpentina, y por supuesto, retirar una cantidad similar de suelo autóctono.

Una vez salvada esta enorme dificultad, la segunda lo fué la búsqueda de las plantas. Para ello, desde 1976 se realizaron expediciones periódicas a núcleos serpentinosos por todo el país, mayormente a Cuba Occidental, desde donde se transplantaron, además de los endémicos, aquellos elementos propios de serpentinas de toda Cuba.

Con el decursar de los años, la fisionomía de la zona se ha ido perfeccionando y de todas las áreas del Jardín, es la que con mayor fidelidad representa a la formación en la naturaleza. Las herbáceas más importantes presentes son Bidens pilosa y Tricholaena repens, que tampoco están ausentes en las comunidades naturales. Se observa una gran abundancia de plántulas de numerosas especies.

Un aspecto interesante es la presencia de especies que al parecer vinieron con el suelo de las plantas transplantadas; tal es el caso de varias lianas típicas de cuabales, como Mesechites rosea, Ipomoea microdactyla y entre las herbáceas Heliotropium humifusum, Evolvulus sericeus y algunas Cyperaceae.

Hoy por hoy, el área de cuabales reune un total de 160 especies de las cuales 111 (el 69,3%) son endémicas y de ellas seis son raras o amenazadas, encontrándose de éstas cinco que producen semillas. El perfeccionamiento de la zona estará enfocado en tres direcciones; eliminación de elementos indeseables, completamiento de las especies de procedencias aún faltantes para los cuales se ha reservado un área conveniente; e incremento por propagación sexual o agámica de los individuos de las especies escasamente representadas.

Otro aspecto interesante de esta experiencia de construcción de habitat es el incremento de la fauna asociada. Durante varios años, profesores del Departamento de Zoología de la Facultad de Biología, Universidad de La Habana, han trabajado en la inventarización y estudio de las poblaciones de aves, reptiles, anfibios, y algunos grupos de invertebrados. En relación a las aves, la variedad y abundancia del alimento, la protección y la existencia de sitios para anidar han condicionado un aumento vertiginoso de la avifauna, siendo 41 el número de especies presentes.

Finalmente, diremos que los resultados obtenidos y la experiencia acumulada hasta la fecha sobre la base de errores y aciertos, nos hacen reafirmar la enorme utilidad que para la educación ambiental y para la contribución a la conservación de especies raras y amenazadas, tiene la creación y exposición de la vegetación nativa.

Unidades de vegetación representadas en el Jardín Botánico Nacional de Cuba

1 Bosques
1.1 Latifolios
1.1.1 Siempreverdes
1.1.1.1 Microfíticos ("Montes Secos")
1.1.1.2 Mesofíticos ("Monte Humedo Oriental")
1.1.2 Semideciduos
1.1.2.1 Típicos o Mesofíticos ("Montes Semicaducifolios")
1.1.2.2 Sobre Suelos de mal drenaje ("Montes de Jucaros y Palmas")
1.1.2.3 Complejo de vegetación sobre carso cónico ("Mogotes")
1.2 Aciculifolios ("Pinares")

2 Matorrales
2.1 Xerofíticos Costeros sobre calizas ("Miniguas Costeras")
2.2 Xerofíticos espinosos sobre serpentina ("Cuabales")

Bibliografía


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