Resumen
La creación del habitat para el desarrollo
en éste de una comunidad vegetal que simule la naturaleza
lo más fielmente posible es una práctica poco común
en los jardines botánicos, pese a que constituye una forma
de conservación ex situ nada despreciable, ya que
al simularse la representación de una formación
vegetal dada, queda implicito que aspectos tales como la abundancia,
dominancia, especies indicadoras, especies características,
etc. sean tenidos muy en cuenta. Por otra parte, la representación
a escala necesita del uso de un área de terreno proporcional,
obviamente grande, que facilita el cultivo de un alto número
de ejemplares por cada especie. Otra gran ventaja de este tipo
de representación es su papel educativo que entonces resulta
más abarcador, al presentar a las plantas en su "medio
natural" y no extraídas de su entorno.
En el Jardín Botánico Nacional de Cuba
se inició desde 1969 el desarrollo de la Zona Fitogeográfica
de Cuba que incluye en sus 120 ha las siguientes formaciones,
todas de terrenos llanos, colinosos y pre-montanos:
Ello implicó un extraordinario esfuerzo e
inversión tanto en la preparación de las áreas
(principalmente Maniguas Costeras, Cuabales y Mogotes), como en
la colecta de semillas, propágulos y plántulas que
fueron aviveradas y reproducidas en el Jardín, y luego
plantadas en su correspondiente ambiente.
En las formaciones arbóreas, sólo se
ha desarrollado el dosel de árboles (uno o dos estratos,
según el caso) y es ahora que se inicia la ejecución
del sotobosque, y del sinucio de lianas y epifitas.
Se discuten aspectos técnicos que resultan hoy en dia un reto al mantenimiento y desarrollo de las áreas, como son los efectos de la sucesión, la significación de las modificaciones morfológicas y fenológicas en las especies cultivadas, la regeneración natural, el enriquecimiento concomitante de la fauna asociada, y otros temas de interés.
La creación del habitat para el desarrollo
en éste de una comunidad vegetal que simule la naturaleza
lo más fielmente posible, siempre acotada por los parámetros
mesológicos invariables, constituye una práctica
poco generalizada en los jardines botánicos. Se necesita,
ante todo, de un espacio lo suficientemente extenso como para
lograr el efecto deseado de estar "dentro" de un sitio
natural, y no en una maqueta fuera de escala. Y por otra parte,
se necesitan recursos humanos y materiales para recrear paisajes
en un área restringida.
Antes de adentrarme en el "cómo"
lo hemos hecho, me gustaría primeramente discutir un poco
sobre el "por qué" y "para qué"
en el Jardín Botánico Nacional hemos dedicado casi
120 ha, a la representación de las formaciones vegetales
más representativas de las costas, llanuras, colinas y
alturas pre-montanas del territorio nacional.
¿Por qué? porque Cuba es un pequeño
archipiélago poseedor de una flora muy rica y especializada
de unas 6200 especies de plantas vasculares y un alto índice
de endemismo que alcanza un 51%.
Por otra parte, esta flora está altamente
amenanzada por su carácter insular, entre oltras causas,
y suman 873 las especies incluídas en el listado de plantas
raras y amenazadas. De todo ello se deduce que un jardín
botánico moderno, de enfoque nacional, intentara de alguna
forma reproducir la diversidad de ecosistemas terrestres en el
país, siempre que fuesen compatibles con las condiciones
del territorio del jardín. He ahí el por qué.
Con relación de los objetivos, es decir, "para
qué" hemos hecho este esfuerzo, consideremos dos vertientes
principales:
Las limitaciones y ventajas de la conservación
"ex situ" han sido ampliamente discutidas en
numerosas reuniones y publicaciones. Ya dijimos que los ecosistemas
insulares son particularmente frágiles y vulnerables a
los impactos. En el caso de Cuba esto se agudiza, entre otras
causas, porque la mayoría de nuestros endemismos son propios
de suelos extremos, oligotróficos o altamente especializados,
y porque muchas especies están representadas por escasas
poblaciones, y éstas con pocos individuos. En otras palabras,
son islas dentro de una isla. Es por ello que compartimos completamente
el criterio de Bramwell (1987), quien confiere un papel importante
a la conservación "ex situ" en ecosistemas
insulares.
Ahora expliquemos "como" ha sido el desarrollo
de la Zona Fitogeográfica de Cuba,que es el nombre por
el cual denominamos a la colección de plantas cubanas al
aire libre, ordenadas de acuerdo a la formación vegetal
en la que participan.
Describamos primero el escenario: unas 120 ha de
suelos ferralíticos rojos arcillosos, de pH aproximado
de 6,5, variablemente pedregosos con fragmentos de roca caliza,
y de profundidad también variable, buen drenaje, y desniveles
máximos de unos 25 m, conteniendo dos antiguas canteras
de extracción de materiales calcáreos hacia el oeste
y un arroyo intermitente con una laguna artificial en su límite
este. Tanto el suelo como el clima del lugar evidencian la presencia
pretérita de un bosque semideciduo mesofítico como
formación climácica.
La primera decisión a tomar fué cuáles
formaciones se podían representar, teniendo en cuenta las
condiciones mesofíticos ya descritas.
A continuación explicaré los aspectos más importantes de esta interesante experiencia, refiriéndome a cada formación vegetal por separado.
Monte Seco
El bosque se comenzó a plantar en 1970, a
partir de semillas recolectadas en la naturaleza así como
de jóvenes plantas traídas de las localidades naturales.
Cada año, paulatinamente, se fueron introduciendo especies,
las que hoy suman unas 100.
Podemos mencionar como especie destacada por estar
en nuestro "libro rojo" de plantas raras y amenazadas
a Crescentia mirabilis, de la que se cuentan más
de 20 ejemplares, todos productores de semillas, así como
Rhodocactus cubensis, Eugenia sauvallei, Espadaea
amoena, etc. y especies muy escasas en la naturaleza como
son Guaiacum officinale, G. sanctum y Juniperus
lucayana.
Al cabo de 20 años de iniciado este bosque, entre las especies que ya crecen espontáneamente a partir del banco natural de semillas podemos mencionar: Juniperus lucayana, Bursera simarouba, Dipholis salicifolia, Gymnanthes lucida, Howardia lentiscifolia, Eugenia maleolens, E. sauvallei, Capparis grisebachi, Cordia gerascanthus, C. globosa, Erythroxylum havanensis, etc.
Mesofíticos (Monte Húmedo Oriental)
Se incluyen bajo esta denominación los bosques
siempreverdes estacionales que se pueden encontrar en áreas
pre-montanas entre 200-500 m, sobre todo en el oriente del país.
En el caso de la representación en el jardín botánico,
se ha sido más ampliamente, incluyendo elementos de pluvisilvas
de baja altitud, y los bosques semideciduos propios de Cuba Oriental.
Las siembras comenzaron desde 1969, sobre todo las de aquellos elementos comunes. Paulatinamente, se han ido incluyendo ejemplares de Pimenta dioica, Zanthoxylum martinicense, Oxandra lanceolata, Wallenia laurifolia, Terminalia eriostachya (Rara), Brossium alicastrum, Calophyllum rivulais, Tabebuia hypoleuca, Nectandra coriacea, Carapa guianensis, Clusia rosea, Ficus wrightii, Ochroma pyramidalis etc. que van enriqueciendo al bosque.
Montes Semicaducifolios
Este bosque también comenzó a ser plantado en 1969. Hoy por hoy presenta ya unas 50 especies mayormente arbóreas, cuyo desarrollo actual facilita el inicio de la siembra de arbustivas, lianas y epífitas. En esta formación se desea lograr un ambiente umbroso, que invite al paseo, al estudio y ¿por qué no? al amor, y en determinados enclaves seleccionados lograr la mayor fidelidad en la representación de la flórula que tipifica esta formación.
Montes de Júcaros y Palmas
Con dominancia de Bucida subinermis, Sabal palmetto, Copernicia spec. div., Tabebuia angustata y otros, se intentan representar los bosques que se implantan en suelos llanos de deficiente drenaje. Merece destacarse la especie Rheedia aristata, endémico categorizado como raro, representado por unos 15 arbolitos todos productores de semillas, que germinan muy bien y se diseminan ampliamente por aves y murciélagos. Plántulas procedentes de estos ejemplares han sido reintroducidas en sitios que antaño estuvieron poblados por esta especie, y que actualmente se manejan como sistemas agrosilvopastoriles.
Vegetación de Mogotes
Este complejo de unidades de vegetación se desarrolla en una antigua cantera de caliza abandonada, donde por las excavaciones anteriores se crearon paredones de unos 15-20 m de altura, que dan lugar a una curiosa topografía. En este sitio, de gran belleza escénica natural, ya se han introducido desde hace más de diez años, especies caracteristicas de los mogotes de Cuba Occidental.
Pinares
Representado los bosques de Pinus existentes
en Cuba Occidental y Oriental, crecen en el Jardín cientos
de individuos de las especies cubanas, mayoritariamente Pinus
caribaea, de fácil cultivo en comparación con
las oltras especies. En su ejecución el pinar conlleva
dificultades ecológicas serias, derivadas del factor edáfico.
Hasta la fecha, se ha logrado iniciar la representación de la asocación pino-encina (Querco sagraenae-Pinetum) de los pinares sobre pizarras, los pinares sobre suelos silíceos, cuyos elementos característicos del dosel son Pinus tropicalis y Colpothrinax wrightii (vunerable), y los pinares sobre serpentina de Cajábana, centro importante de endemismos de Cuba Occidental.
Maniguas Costeras
En una segunda cantera de caliza abandonada se inició
en 1970 el desarrollo y representación de los matorrales
xerofíticos costeros sobre caliza, presentes en costas
altas y escarpadas, expuestos a la acción de los vientos
y la salinidad, además de estar bajo condiciones de baja
pluviosidad. Para lograr disminuír el efecto de las abundantes
lluvias del Jardín, se cubrió con fragmentos de
roca caliza, haciendo una capa de entre 0.50 y 1.0 m de profundidad.
Las plantas fueron traídas de las localidades naturales
como plántulas o como semillas o propágulos vegetativos,
y se sembraron en "nichos" con suficiente substrato
durante épocas de lluvia. A los diez años, se pudieron
observar los resultados: se implantó una vegetación
que desde el punto de vista fisionómico lograba el objetivo
deseado , y desde el florístico, contenía muchos
de los elementos más interesantes de esas formaciones,
con numerosos endémicos (actualmente unos 64), y entre
ellos, 12 especies categorizadas como raras o amenazadas.
No obstante, se observa con fuerza la presencia de
elementos del monte seco-monte semicaducifolio, que nacen en las
oquedades de las piedras con abundante humus, y son indicadores
de la sucesión que avanza hacia la formación boscosa.
Varias cactáceas columnares (Pilosocereus,
Harrisia, Ritterocereus) y otras como Cylindropuntia
hystrix y Consolea macracantha, si bien en los primeros
diez años crecieron y se mantuvieron satisfactoriamente,
a la larga no han tenido el éxito esperado, al parecer
por el crecimiento desmesurado de los arbustos y arbolitos que
les producen una excesiva sombra, y que favorecen el establecimiento
de una alta humedad relativa en el aire circundante. Hay que
tener en cuenta que muchas de esas especies de cactáceas
habitan en sitios donde la pluviosidad anual es menos que la mitad
de la que tenemos en el Jardín (unos 1600 mm), y donde
el efecto secante de los vientos en la costa produce un constante
déficit hídrico. No obstante, otras especies de
Leptocereus, Opuntia y Dendrocereus se desarrollan
sin mayores dificultades, así como las cactáceas
de hábito trepador.
En resumen, para mantener adecuadamente la representación
de esta formación vegetal se hace necesario un esfuerzo
considerable en la lucha contra las especies invasoras heliófilas
en las áreas abiertas y caminos, así como en la
tala selectiva de juveniles de árboles y arbustos típicos
del bosque siempreverde microfítico y del semideciduo mesofítico.
Las soluciones previstas son el mantenimiento manual de deshierbe
y eliminación de lianas, la tala de elementos ajenos, y
la siembra continua de arbustos y arbolitos propios de esa formación
que ocupen el área evitando su colonización por
otros elementos.
Para las cactáceas y otras suculentas se han previsto sitios altos y escarpados, abiertos, con escasos arbustos, que garanticen un desarrollo adecuado de las mismas, entremezclando con el resto de la vegetación sólo aquellas especies que sean resistentes a las condiciones imperantes.
Cuabal
Para su representación, fue necesario excavar
una hectárea del suelo natural hasta una profundidad de
aproximadamente 1m y rellenarlo con serpentina procedente de una
cantera próxima al Jardín. Fué necesario
trasladar hacia el sitio unos 12 000 m3 de serpentina, y
por supuesto, retirar una cantidad similar de suelo autóctono.
Una vez salvada esta enorme dificultad, la segunda
lo fué la búsqueda de las plantas. Para ello, desde
1976 se realizaron expediciones periódicas a núcleos
serpentinosos por todo el país, mayormente a Cuba Occidental,
desde donde se transplantaron, además de los endémicos,
aquellos elementos propios de serpentinas de toda Cuba.
Con el decursar de los años, la fisionomía
de la zona se ha ido perfeccionando y de todas las áreas
del Jardín, es la que con mayor fidelidad representa a
la formación en la naturaleza. Las herbáceas más
importantes presentes son Bidens pilosa y Tricholaena
repens, que tampoco están ausentes en las comunidades
naturales. Se observa una gran abundancia de plántulas
de numerosas especies.
Un aspecto interesante es la presencia de especies
que al parecer vinieron con el suelo de las plantas transplantadas;
tal es el caso de varias lianas típicas de cuabales, como
Mesechites rosea, Ipomoea microdactyla y entre las
herbáceas Heliotropium humifusum, Evolvulus sericeus
y algunas Cyperaceae.
Hoy por hoy, el área de cuabales reune un
total de 160 especies de las cuales 111 (el 69,3%) son endémicas
y de ellas seis son raras o amenazadas, encontrándose de
éstas cinco que producen semillas. El perfeccionamiento
de la zona estará enfocado en tres direcciones; eliminación
de elementos indeseables, completamiento de las especies de procedencias
aún faltantes para los cuales se ha reservado un área
conveniente; e incremento por propagación sexual o agámica
de los individuos de las especies escasamente representadas.
Otro aspecto interesante de esta experiencia de construcción
de habitat es el incremento de la fauna asociada. Durante varios
años, profesores del Departamento de Zoología de
la Facultad de Biología, Universidad de La Habana, han
trabajado en la inventarización y estudio de las poblaciones
de aves, reptiles, anfibios, y algunos grupos de invertebrados.
En relación a las aves, la variedad y abundancia del alimento,
la protección y la existencia de sitios para anidar han
condicionado un aumento vertiginoso de la avifauna, siendo 41
el número de especies presentes.
Finalmente, diremos que los resultados obtenidos y la experiencia acumulada hasta la fecha sobre la base de errores y aciertos, nos hacen reafirmar la enorme utilidad que para la educación ambiental y para la contribución a la conservación de especies raras y amenazadas, tiene la creación y exposición de la vegetación nativa.
1 Bosques
1.1 Latifolios
1.1.1 Siempreverdes
1.1.1.1 Microfíticos ("Montes Secos")
1.1.1.2 Mesofíticos ("Monte Humedo Oriental")
1.1.2 Semideciduos
1.1.2.1 Típicos o Mesofíticos ("Montes
Semicaducifolios")
1.1.2.2 Sobre Suelos de mal drenaje ("Montes
de Jucaros y Palmas")
1.1.2.3 Complejo de vegetación sobre carso
cónico ("Mogotes")
1.2 Aciculifolios ("Pinares")
2 Matorrales
2.1 Xerofíticos Costeros sobre calizas ("Miniguas
Costeras")
2.2 Xerofíticos espinosos sobre serpentina
("Cuabales")
Bibliografía
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