Un modelo para la enseñanza de la ecología en el área de influencia mediterránea

Fernando Saiz-Alcántara

Instituto de Bachillerato "Wenceslao Benítez", Cádiz, Spain


Introducción – importancia de la flora y vegetación de la Provincia de Cádiz

La Provincia de Cádiz, en el extremo meridional de la Península Ibérica, es excepcional dentro del marco europeo, en cuanto a biodiversidad y grado de conservación de sus espacios naturales.  Tanto es así que la superficie declarada como Parque Natural o Reserva Natural alcanza aproximadamente el 30% del total provincial.

El tipo de vegetación dominante es la vegetación termomediterránea o vegetación adaptada a un clima con sequía estival y libre de heladas.  Este tipo de comunidades se encuentra fundamentalmente formando una estrecha franja a orillas del Mediterráneo y sólamente en la Península Ibérica y en el noroeste de áfrica donde alcanza zonas de mayor extensión hacia el interior.

El gran atractivo turístico de las costas mediterráneas ha generado una terrible degradación de todos estos ecosistemas que, por otra parte, son extremadamente frágiles debido a las bajas precipitaciones y al lento desarrollo de sus especies, con lo que es muy fácil provocar procesos de desertización prácticamente irreversibles a corto o medio plazo.  

Con todo esto, vemos que estas reservas naturales de la Provincia juegan un papel fundamental en la conservación de la flora termomediterránea, no sólo a nivel nacional, sino también en el contexto internacional.

Sin embargo, no hay que idealizar la situación.  En los últimos tiempos, el estado de las cosas ha cambiado.  Los usos tradicionales de estos espacios, que permitían su mantenimiento, ya no son rentables.  Por otra parte, estos enclaves se han convertido en centros turísticos, que acogen cada vez a un número mayor de visitantes de las áreas metropolitanas más próximas (Bahía de Cádiz, Sevilla, Campo de Gibraltar, Málaga y Costa del Sol).  Estas personas demandan una serie de infraestructuras de uso público y privado que están produciendo una gran transformación y alteración de la zona.

La población mayoritaria que ahora utiliza estos recursos naturales procede de zonas “alejadas”, culturalmente hablando, de estos bosques mediterráneos, pues bien provienen de la Bahía de Cádiz, constituida principalmente por marismas, o bien de poblaciones con una fuerte tradición agrícola como Jerez, con lo que no hay tradición de respeto y conocimiento del bosque.

Una parte importante de las actitudes negativas ocurren simplemente por desconocimiento del delicado equilibrio de nuestros ecosistemas y de su escaso poder de amortiguación de impactos ambientales, comparados con otros ecosistemas europeos, en los que la falta de agua no es un problema.

Aspectos educativos

Muchos docentes de enseñanza secundaria de la zona entendemos que la mejor manera de aminorar el peligro que corren nuestros espacios naturales es la educación.  Llevamos ya varios años trabajando en este sentido y, entre otras cosas, hemos transformado nuestras programaciones para que el estudio de los ecosistemas gaditanos sea la parte fundamental y, el hilo conductor sobre el que ensamblar todos los conocimientos exigidos por los planes de enseñanza.

Sin embargo, nos encontramos con un obstáculo importante a la hora de transmitir los conceptos necesarios para que los alumnos comprendan lo que es un ecosistema, su funcionamiento y en qué consiste el delicado equilibrio ecológico de nuestro entorno.  El problema es que un ecosistema es un sistema multivariable, es decir, un espacio en el que interaccionan múltiples factores variables tanto físicos como biológicos.  Este concepto es excesivamente complejo para que se pueda comprender bien sin una preparación adecuada y sin embargo, es la clave que nos conduce al objetivo que se pretende que es que los alumnos se den cuenta, de verdad, de que una pequeña acción en un ecosistema puede incidir en muchos aspectos del mismo y tener una repercusión que el ejecutante de la acción no esperaba.

Otro objetivo principal que también se pretende es crear vínculos emocionales de nuestros alumnos con estos espacios naturales, convirtiéndolos así en futuros defensores de los mismos.

La programación de actividades encaminadas a conseguir nuestros objetivos es de marcado corte constructivista y nos lleva todo un curso escolar (9 meses) alcanzar dichos objetivos con los alumnos de 15 años.  En esta programación, son parte fundamental las salidas al campo, en las que se avanza extraordinariamente en el proceso si estas salidas están bien programadas, claro está.

Sin embargo, el elevado precio de los autocares, la inseguridad de los profesores ante cualquier accidente de sus alumnos y otros factores hacen que, lamentablemente, cada vez sea más complicado salir al campo con nuestros alumnos y en los últimos años estamos notando que no se alcanzan del todo los objetivos previstos.

Por consiguiente, cualquier instalación en la Bahía de Cádiz que ayude a paliar esta situación, será de una importancia decisiva para la enseñanza de las ciencias naturales en nuestra zona.

Con este objetivo el Parque Natural Bahía de Cádiz se plantea la construcción del Jardín Botánico de San Fernando, con el de ser una herramienta eficaz de la “educación para la conservación”, pues las plantas son, obviamente, los mejores indicadores de las variaciones de los factores ecológicos en cualquier medio.

El Gran Cuadro Central del Jardín Botánico de San Fernando

El Jardín Botánico de San Fernando, situado en un vivero histórico de la ciudad de San Fernando, en la Bahía de Cádiz, está totalmente diseñado con fines educativos y en él se podrán apreciar gran parte de las especies vegetales que viven en nuestro territorio, tanto silvestres como cultivadas.  Vamos a desarrollar aquí la parte central del mismo, llamada “Gran Cuadro Central – Jardín Mediterráneo”.

El Jardín se plantea como una trama ortogonal de cuadros de plantación en la que, según los distintos ejes, van variando una serie de factores ecológicos que consideramos fundamentales para entender nuestros ecosistemas.

El tamaño y diseño de este Jardín se vieron en un principio fuertemente condicionados por el respeto a la estructura histórica del vivero forestal, constituido por terrazas atravesadas perpendicularmente por caminos por los que discurría un sistema de riego en superficie.

Sin embargo, inmediatamente apreciamos que tanto su tamaño moderadamente pequeño (unos 3500 m2 aproximadamente), como su estructura ordenada en cuadrícula, tenían enormes ventajas desde el punto de vista educativo, pues convertían nuestro Jardín en una gran “gráfica viviente” con sus ejes de coordenadas, perfectamente abarcable por el alumno para aprender y apreciar, de forma ordenada, todas las posibilidades de nuestra vegetación ante la variación de los factores ecológicos.

Los tres factores que consideramos más importantes para entender el funcionamiento de nuestros ecosistemas mediterráneos son los siguientes:

Así pues, nos encontramos con 24 posibilidades diferentes, ordenadas en gradientes de tres factores ecológicos, en los que crecen nuestras especies vegetales según las particularidades de sus zonas de origen.

Como se puede apreciar, desde el punto de vista de su mantenimiento, esta situación también representa una ventaja, pues todas las especies que se encuentran en un mismo cuadro tienen los mismos requerimientos hortícolas.

Además, este Jardín puede ser útil también en programas de conservación ex situ de especies amenazadas, pues casi siempre tendremos las condiciones óptimas para su cultivo dentro de estas 24 posibilidades.

Para todas aquellas que no puedan desarrollarse bien en los 24 cuadros del Jardín Mediterráneo, el Jardín contará también con pequeñas rocallas de solana y umbría, estanque de plantas acuáticas, dunas y marismas artificiales.

Fundamento didáctico del Jardín – selección de las especies a incluir

El fundamento didáctico de este Jardín está basado en el principio de que las plantas son los mejores indicadores de las condiciones ambientales.  Si una especie está adaptada a un medio, casi siempre se pueden apreciar a simple vista algunas de las estructuras que le permiten superar el “estrés” creado por los factores limitrantes en ese medio.  Así, si conocemos y comprendemos el por qué de la necesidad de estas estructuras, podemos deducir cuáles son las condiciones generales de ese medio.

Por ejemplo, el factor limitante más importante en nuestra zona es, como dijimos anteriormente, la sequía estival o veraniega.  Este hace que las plantas que tienen que soportarlo deba presentar una o varias de las siguientes estructuras adaptativas:

Según el factor limitante sea más acusado, las plantas que lo soporten presentan más adaptaciones y por consiguiente, el aspecto del paisaje va variando.

Por tanto, teóricamente, con la observación a gran escala (paisaje) y a pequeña escala (espécimen) del mundo vegetal, podemos conseguir integrar “todas” las variables que condicionan los ecosistemas y comprender, aunque sea sólo de manera intuitiva, su funcionamiento, su dinámica y su estabilidad frente a las perturbaciones.

Esto lógicamente es la teoría.  Pero, en la práctica, puede que la realidad no coincida con nuestros supuestos previos.  Y sin embargo, es de vital importancia que las especies que aparezcan en los cuadros y su abundancia relativa, coincidan con la realidad de nuestro entorno lo más posible pues si no, el conocimiento adquirido en el Jardín no se podría traspasar al medio natural, que es uno de nuestros principales objetivos.

Para la selección de las plantas de cada cuadro, se realizó un trabajo estadístico contrastando todos los estudios realizados y publicados sobre nuestra provincia en este siglo.  Además, hemos completado la información con nuestros propios inventarios de campo.

Con todo ello se han elaborado las listas de las especies más representativas del paisaje en cada una de las distintas situaciones.  Afortunadamente, más del 75% de los especímenes presentes en cada cuadro presentan extructuras visibles que explican su presencia en ese cuadro en concreto, con lo que no hay que “alterar” nada para que este espacio sea útil a nuestros propósitos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas especies son muy exclusivas y otras se repiten en muchas situaciones.  Otras, que en condiciones secas sólo aparecen dentro del bosque, en condiciones más húmedas aparecen el el matorral, etc.  Todas estas coincidencias y divergencias son de un elevadísimo valor didáctico, porque generan preguntas en nuestros alumnos que nos ayudan a explicar cuestiones importantes de los ecosistemas como competencia, microclimas, biodiversidad, etc., y no tenemos que olvidar lo importante que es que la curiosidad del alumno sobre cualquier tema surja antes de nuestra explicación sobre el mismo.

Otros aspectos del Gran Cuadro Central

Para terminar, comentar algunos detalles interesantes desde el punto de vista hortícola y paisajístico, que creemos enriquecerán y harán más atractivo nuestro Jardín.

Respetando la estructura del antiguo vivero, se han potenciado aquellos aspectos hortícolas tradicionales en nuestra zona que, procedentes de la época árabe (en plena Edad Media), han perdurado casi hasta nuestros días.  Los cuadros de plantación se hayan en terrazas horizontales para facilitar el riego por inundación y la conducción del agua, procedente de un pozo con noria de tiro, se realiza a través de acequias realizadas con tejas de barro por las que discurre lenta, pero continuamente, dejando a su paso un agradable rumor.  Los cuadros de plantación están excavados, hundidos sobre el terreno, para aprovechar más el agua al evitarse una evaporación excesiva.  (Esta técnica todavía se utiliza en la zona).

El conjunto se completa con una serie de fuentes “pilones” que recuerdan a las utilizadas para el riego en los jardines botánicos del siglo XVIII.  Tienen la particularidad de que se utiliza de nuevo la gravedad para hacer llegar el agua hasta ellos, por “vasos comunicantes”.  Todo este sistema hidráulico vierte a una alberca inferior, desde la que se bombea el agua de nuevo a la alberca superior, cerrando el circuito, con lo que las pérdidas de agua son mínimas.

Como se ve este pequeño jardín tiene muchos e interesantes recursos para la enseñanza de la ecología en primer término, pero también permite desarrollar en él unidades didácticas de hidráulica básica, agricultura tradicional, historia de la ciencia, etc.

Esperamos con entusiasmo que nuestras espectativas, que creemos están sobradamente razonadas, se hagan realidad y que este jardín se convierta verdaderamente en una herramienta indispensable para la educación en nuestra comunidad.


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